Author: Eunice Vautrin
—Teresa, ya verás, esta vieja avispilla nos llamará de nuevo —dijo Sergio con fastidio mientras golpeaba
María miraba el reloj con una frustración que aguijoneaba su pecho. La tarde dormía en Madrid, y el café
La suegra regresó cuando nadie lo esperaba 27 de mayo 1416 11 minutos – No lo creo, quiero ni lo veo
Llegaba el verano y el calor ya pegaba fuerte en Madrid. Antonio Díaz se levantó de la butaca, el periódico
—¿Acaso crees que te seguía este tipo de cosas? — exclamó Fernando José golpeando la mesa con el puño
La campanilla de la puerta tintineó con gracia, y Lucía dio un pequeño respingo al apartar su atención
15 de diciembre Hoy en Madrid, la nieve caía suave como copos de azúcar, y mis bolsas de mercado pesaban
Hoy he tenido uno de esos días donde sientes que el mundo se derrumba a tu alrededor. Mi cuñado, el viejo
– ¡Ya no puedo más! – exclamó Antonia, lanzando el bolso al rincón de la habitación. – ¡Lo mismo cada día!
– Mamá, ¿y no vas a decir nada? – preguntó Lucía desde la ventana de la cocina, observando cómo su madre









